Hoy es un día de esos de lluvia casi perfecto... He de admitir que ya hace tiempo que no busco días perfectos intento vivir cada uno de la mejor forma posible, pero éste a pesar de mis tres grandes ausencias me está permitiendo disfrutar de esas pequeñas cosas que a veces no doy importancia, el silencio de mi casa hace que me centre en el sonido de la lluvia en los cristales, el viento rozando las persianas y de un atardecer en el que no se van fundiendo los colores si no que la oscuridad aparece de golpe, una tarde larga en la que mis pensamientos viajan unos kilómetros para acurrucarme en tus brazos, una tarde larga en la que mi sonrisa aparece, preparando todo para mañana cuando por fin termina la cuesta de este enero infinito y el silencio volverá a desaparecer y mi vida vuelve a ser de color, aun tendré que esperar otra semana para que ese color se vuelva de rojo intenso, pero hay esperas que merecen la pena...
Hacía tiempo que no escribía, pero este día de lluvia es casi perfecto...

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