Y cuando me había convencido a mi misma que la vida no era cuestión de buena o mala suerte sino de ir viviendo cada día intensamente, un gran golpe de mala suerte en un momento inmensamente feliz, hizo temblar todo el trabajo realizado...
Dos meses y un día después que nuestra pequeña mariposa azul volara dejando una huella imborrable...
Dos meses y un día después vuelvo a recomponerme sin pensar en la mala suerte...
Dos meses y un día después comienzo a recomponer la buena suerte.
