Y llegado este punto tengo que decir que me siento por fin como siempre he querido, que es cierto que hay que dejar fluir para que todo vaya encajando y que la vida no es cuestión de merecer sino de ir luchando cada día, ganando pequeñas batallas al destino, ese que maneja la cámara oculta de nuestras vidas y del que a veces no podemos escapar...
Que en mis 39 recién estrenados años a veces paso por momentos malos, muy malos porque sigo sin saber vivir a medias pero que los momentos buenos, son tan buenos que todo merece la pena...
Mis princesas que me dan la vida, mis padres siempre a mi lado, amig@s con los que compartir todos estos momentos y tú que paras mi tiempo...
Me quedo al borde de cambiar de decena, feliz de contar cada año vivido y la tranquilidad de saber que aunque fallé en un momento, hay que levantarse asumir y continuar y que no se puede vivir con miedo... ¡Hay que vivir!
Si me permites Eva, sólo una leve reflexión, en eso que llamas "fallo" es donde está el mayor de los aprendizajes, por tanto mereció la pena... Quizás esos momentos en los que aprendemos son los únicos que nos harán estar avanzando y seguir aprendiendo. Luego no fallamos, aprendemos... Besos
ResponderEliminar¡Gracias Carla! Totalmente de acuerdo, he aprendido mucho de ese "fallo" aunque sigo poniendo en la balanza la pérdida de mis dos tesoros...
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