Fue una siesta corta, pero al despertar se sintió distinta...
Ya no tenía miedo, fue una sensación nueva, después de tanto tiempo, sintió que su cabeza ya no tenía ruido, que todo a su alrededor fluía, que la luz lo invadía todo y podía pensar con claridad...
Ya no tenía miedo, y esa libertad le hizo volar mas allá, volver a disfrutar de cada segundo, de dejarse llevar...
Ya no tenía miedo, y decidió escribir cada uno de sus deseos en papel, recortarlos en forma de estrellas y lanzarlos al viento cada noche para volver a creer...

No hay comentarios:
Publicar un comentario